lo que descubrí estudiando ilustraciones durante 10 días

Hace unos días sentí que necesitaba volver a estudiar dibujo de una forma más consciente.

No quería hacer un curso. No quería ver tutoriales durante horas. Quería algo más directo: sentarme con un sketchbook y aprender observando.

Así nació este ejercicio.

Durante 10 días hice una ilustración diaria, con un límite de 45 minutos por dibujo. Busqué referencias en Instagram y Pinterest, sin enfocarme en un artista específico. Lo único que tenían en común era esto:

  • tinta negra

  • muchas manchas negras

  • alto contraste

  • una estética que me recordara a Sin City,  al trabajo de Mike Mignola o algo por el estilo.

La idea no era hacer copias perfectas.

La idea era entender cómo esos artistas interpretan las formas.

Cada artista toma decisiones diferentes

Al empezar pensé que el ejercicio me iba a enseñar principalmente técnicas de tinta: cómo usar el negro, cómo generar contraste, cómo simplificar una figura.

Y sí, algo de eso ocurrió.

Pero lo realmente interesante fue otra cosa.

Cada artista toma decisiones diferentes

Cuando uno ve una ilustración terminada, muchas decisiones parecen obvias.

Pero cuando intentas replicarla, descubres que no lo son.

Descubres que alguien decidió:

  • dónde poner una sombra

  • qué parte simplificar

  • qué detalle eliminar

  • qué forma exagerar

  • qué información ocultar

Y muchas veces esa decisión no es la que yo habría tomado. Ahí apareció una sensación muy interesante: la sensación de descubrimiento. Era como encontrar pequeñas soluciones visuales que nunca se me habrían ocurrido por mi cuenta.

El ejercicio también se volvió un autoanálisis
Hubo momentos en los que me encontré pensando:

  • “¿Yo habría resuelto esto así?”
  • “¿Qué tan bien estoy haciendo las cosas?”
  • “¿Me estoy exigiendo lo suficiente?”
  • “¿Estoy haciendo realmente lo mejor que puedo?”

Y creo que ahí el ejercicio dejó de ser solo técnico y se volvió una conversación conmigo mismo.

Las herramientas también participan en el dibujo

Usé únicamente:

  • un portaminas para el boceto

  • un rapidógrafo 0.03

  • un Pigma Brush intermedio

  • un Gelly Roll blanco 0.5

  • un pedazo de limpia tipos

  • un sketchbook cuarto de carta

Y eso fue todo. Entonces aparecieron problemas muy concretos:

  • la línea era demasiado gruesa

  • demasiado delgada

  • la herramienta no llegaba al efecto que veía en la referencia

Y ahí tenía que resolver. Buscar otra manera. Adaptar. Improvisar. Eso terminó siendo uno de los aprendizajes más valiosos.

Desde el principio tuve clara una regla: no quería copiar milimétricamente. Primero, porque eso habría requerido mucho más tiempo y no era el propósito del ejercicio. Y segundo, porque quería permitirme cierta libertad.

En cada ilustración hice pequeños cambios:

  • modifiqué formas

  • simplifiqué partes

  • cambié soluciones

  • añadí cosas que yo habría hecho diferente

Mi objetivo era capturar la intención del artista, no producir una fotocopia. Y creo que esa diferencia es importante. Porque una cosa es copiar una imagen y otra muy distinta es intentar entender por qué alguien la construyó así.

¿Funciono?

Sí. Definitivamente sí.

Después de estos 10 días siento que ahora tengo algunas herramientas nuevas. No herramientas mágicas. Pequeñas herramientas. Pequeñas decisiones visuales que antes no estaban disponibles en mi cabeza cuando me enfrentaba a una hoja en blanco. Y eso ya hace que el ejercicio haya valido la pena.

Definitivamente recomiendo que lo hagan, no importa si eres principiante o todo un pro… te va a ayudar a crecer.

Estas son las 10 ilustraciones

Quiero aclarar que, aunque no anoté los nombres de los artistas para etiquetarlos, YO NO RECLAMO DERECHOS DE AUTOR ni nada por el estilo,  solo utilicé sus ilustraciones como referencia sin fines de lucro jejeje.

Publicaciones Similares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *